Ese que veis ahí, en la foto, es nada menos que Bud Spencer, un actor inimitable que, junto a su compañero, Terence Hill, daba hostias como focachas. Este es uno de los referentes que tuve al final de mi infancia, también las películas de vaqueros, Louis de Funes, Superagente 86, los Monster y alguna que otra perla más. Claro, así cómo se va a convertir uno en escritor de altura. Cuando entrevistan a cualquier intelectual conocido y recuerdan las lecturas de su infancia, citan a Julio Verne, Jack London, La isla del tesoro... y, Luis Alberto de Cuenca, hasta a Madame Bovary. Yo, como mucho, podría nombraros a Mortadelo y Filemón, Rompetechos, Zipi y Zape y al resto de los personajes del Tío Vivo.
Bueno, a lo que vamos, al otro lado de las vías de Bari, dimos, por casualidad y por nuestro espíritu peripatético, con una focachería muy peculiar, proletaria, en absoluto turística, con precios irrisorios, buena materia prima y dedicada en exclusiva a estos dos grandes de la pantalla en tecnicolor. Bud Spencer está en cada una de las paredes y columnas de esta focachería. Os invito a visitarla si os acercáis a Bari. Y lo mejor es que el dueño o encargado o a saber qué, tiene la misma cara que Bud Spencer, solo que más risueño y más pacífico. En vez de dar hostias, sirve focachas, piadinas, croquetones y otros productos típicos de la Puglia. Y remato la recomendación alabando su buen surtido de cervezas, a precios imbatibles. La Moretti de 1/3 a 1,5 euros. Por vender el bebercio tan barato, se explica lo que me pasó en el servicio. En vez de tirar de la cadena del váter, tiré de la alarma. Comenzó a sonar sin pausa un pitido muy molesto. Yo, aturdido, pensé en una cisterna insistente. Me daba miedo salir del baño, pero cuando lo hice, ni un reproche, ni una mala cara, al contrario, risas y comentarios jocosos. Una amiga me contó que les pasó lo mismo en Londres y les echaron una buena bronca. Para que te fíes de las apariencias, donde homenajean a Bud Spencer, no dan hostias, solo buena comida, bebida barata y mucho cachondeo. Seguro que en el bar de Londres tenían fotos de Mr. Bean.
Y esta es la aventura de hoy. Si hubiera leído con 10 años La isla del tesoro o Madame Bovary, otro gallo os habría cantado. Pero recordad que soy hijo de Fantomas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario