Con ocasión de una celebración con amigos de la adolescencia, me vino a la cabeza el recuerdo de una chica con la que salí un tiempo, hace muchos, muchos, pero que muchos años. Salir en los ochenta significaba verse los fines de semana en la discoteca o en el pub del pueblo o en el de al lado. Luego, ningún contacto. Era el tiempo anterior a los móviles y ni siquiera el teléfono fijo lo usábamos con asiduidad. Yo tendría alrededor de 20 años y ella otros tantos. No recuerdo el nombre de la chica, pero sí que le decíamos Demelza, por su parecido con el personaje de la serie Poldark. Nos citábamos en esos lugares sociales de perdición de un fin de semana al otro, aunque bien es verdad que las sesiones de discoteca empezaban el viernes por la tarde, seguían por la noche y también comprendían sábado tarde y noche y domingo tarde. Yo falté a alguna de esas citas y ya no la volví a ver. Si lo pienso bien, no cortamos. Yo no la dejé, ni ella a mí, por lo que, oficialmente, todavía salgo con esa chica. Es posible que Demelza tenga hijos y hasta nietos, pero no cortamos oficialmente, así que estoy en una situación ciertamente embarazosa. No sé si acercarme el viernes que viene por el Molino o por la Paty, o pasarme por el cementerio.
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martes, 5 de mayo de 2026
Demelza
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