Uno de los objetivos fundamentales de exhibirte en las redes sociales es hinchar el ego hasta reventar; una de las consecuencias de ser profesor es que también se te inflama el egotismo (buscadlo en el diccionario); una de las razones que llevan a la gente a escribir libros es que te halaguen, que te doren la píldora, que te hinchen el ego de nuevo, sin razón alguna. Ante el peligro de que uno se hinche y se hinche como el comensal de El sentido de la vida de los Monty Python y termine por reventar y llenar el restaurante de vísceras, sesos y sangre, me he sometido a un lifting radical. Aquí me tenéis (recreaos con la foto), en mi nuevo yo, de espaldas, con los calzoncillos de mi padre y enjuto de miembros y de ego. ¡Qué bien sienta liberarse de uno mismo!
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jueves, 2 de julio de 2026
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