De la estancia de Ricardo en la cárcel Modelo de Valencia, del encuentro con sus cuatro hermanos, de los 69 presos que sacaron para fusilar y de su noche con cuatro condenados a muerte.
Cuando llegamos a la prisión Celular de Valencia, nos hicieron la
ficha los propios presos y les pregunté si había algún hermano mío allí, porque
me habían llegado noticias de que estaba detenido alguno de ellos. En concreto
no sabía cuántos ni dónde. El muchacho solo supo decirme que había algunos con
los mismos apellidos, nada más. Al día siguiente, me encontré en el patio a
Gonzalo. Apenas lo conocí por la transformación que había sufrido en el pelo.
Después de conversar con él, me entero de que estamos cuatro hermanos y yo,
cinco hermanos en la misma cárcel.
El primer día por la tarde, sacaron a 69 de allí, denunciados por
un chivato. Por suerte no conocía a ninguno. Durante los cinco días que
permanecí en dicha prisión, me entrevisté con una gran cantidad de conocidos. Por
ellos me enteré de lo que pasaba en la provincia y, sobre todo, en el pueblo.
Después de pasar por tal cantidad de cárceles, entre ellas el penal
de Burgos, me causaron mucha impresión los pocos días que estuve en la Modelo,
posiblemente debido a la “saca” que vi. Por eso me alegré mucho cuando salí de
allí y deseé no volver más mientras estuviera detenido. Para postre, la última
noche de mi estancia, tuve que dormir junto a los cuatro que habían condenado a
pena de muerte. Cuando charlé con ellos, me informaron de lo triste que era
estar en esas condiciones.
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