Bueno, cierro otro bar, en martes, está muy bien. Me he empeñado en ser un hombre de los años 20, pero del siglo XX, no de este, tan desabrido. Alguien dedicado a bucear en el pasado decía ayer en la radio que en 1920, en Barcelona, había 370 locales de ocio nocturno. Yo sé, por unos periódicos de la época, que en Utiel, en esos mismos años, había cinco locales, cabarés o como queráis llamarlos, en la calle Real, en la que ahora están cerradas casi todos las tiendas, salvo la de mi hermano, y solo hay un bar. El vicio, los nocherniegos eran multitud, a pesar de tener la cartera más vacía que la nuestra. En pueblos y ciudades, se extendió el espíritu bohemio. Hasta en las novelas de Zweig, cuando habla de Viena, deslumbra esa vida nocturna que llenaba todo tipo de antros de perdición. Quiero ser un hombre de los años 20, sin duda alguna. Reniego de los gimnasios y del aguacate. Y estoy enganchado al móvil, al ordenador y a Filmin porque soy más viejo que el sol (el codo ya no me aguanta como debiera). Y porque ya no quedan fumaderos de opio. Si no, de qué. Vivan los 20, pero del otro siglo, no de este, envenenado por psicólogos, culturistas y gente sana con las meninges podridas. Yo soy de los otros 20.
Secciones
Degollación de la rosa
(758)
Artículos
(465)
Crónicas desde la "indocencia"
(189)
Viajes
(183)
Literatura Universal
(155)
Bachillerato
(143)
Eva
(111)
Libros
(67)
El teatro
(41)
El Gambitero
(32)
Criaturas del Piripao
(27)
Torrente maldito
(27)
Te negarán la luz
(22)
Bilis
(19)
Fotomatón
(19)
La muerte en bermudas
(18)
Las mil y una noches
(15)
Sintaxis
(13)
Diario
(12)
Las aventuras del joven Cervantes
(10)
Sadosintaxis
(8)
XXI
(6)
Farsa y salvas del Rey Campechano
(3)
Reliquias paganas
(3)
Caballero Reynaldo
(1)
miércoles, 28 de octubre de 2026
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario