Abjurar, abjurar de todo. Trabajar cansa, lo dijo Pavese. Y es cierto. No deseo tener ya ninguna responsabilidad, ningún objetivo, ninguna finalidad. Así, así quiero estar, tumbado en la cama, refocilándome con un libro entre las manos hasta que me apetezca levantarme para dar un paseo y recoger algo de sol. La vida es fácil. Solo el trabajo la vuelve complicada. Sin trabajo, me siento ante el ordenador y escribo gilipolleces como esta, y me convenzo de que he hecho algo útil para la humanidad. Y salgo a la calle, y desayuno, y la madalena que empapo en el café con leche me parece que es premio necesario a mi genialidad de mediodía. Ser gilipollas conlleva estos convencimientos. Uno cree que ha cumplido con la humanidad después de escribir dos chorradas pretenciosas. Esto es así y compensa y ayuda a no tomarse cien barbitúricos de marcas blancas. Si te levantas satisfecho después de componer una oración coherente, no puedes suicidarte, la madalena te la mereces.
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viernes, 3 de abril de 2026
Trabajar cansa
Adolescencia
Pocas veces (a lo mejor nunca) he mantenido una conversación tan sesuda con un alumno como la de anteayer. Y lo mejor, tan sesuda como poco forzada. Ofelia, la prometida de Shakespeare, ha sido el detonante. Me preguntaba él cómo podía relacionar en su comentario el asunto del paso de la inocencia a la madurez en Hamlet. Yo le he intentado explicar que el comportamiento del príncipe Hamlet, cuando el espíritu de su padre lo empuja a tomar venganza, representa, de alguna forma, la entrada en el mundo de las responsabilidades angustiosas. Y Ofelia es la primera víctima. El alumno ocupa parte de su tiempo de ocio en leer a Descartes, Kafka o Camus. Por suerte, yo llevo más de 30 años con este veneno de la literatura. Si me hubiera preguntado a los 17, seguramente no lo habría comprendido. Y lo más paradójico, pocas veces (a lo mejor nunca) tengo posibilidad de entusiasmarme por una conversación literaria con gente de mi edad, o de 50 o de 40. Es chocante conectar mejor intelectualmente con un chico de 17 que con un coetáneo, muy chocante. Pero este discurso no engrana con el lugar común de la denigración de la adolescencia. No sé si va a ser tenido en cuenta.
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