Hoy he comprado papel higiénico, doce rollos nada menos. Hacía tres años y medio que no lo hacía, lo que me ha llevado a una serie de reflexiones inevitables: ¿es esto una señal de que el fin del mundo está cerca?; quienes compraron montañas ingentes de papel del culo durante la pandemia, ¿habrán podido vender los excedentes en Vinted o tendrán todavía las despensas inutilizadas?; es más, ¿tiene este papel alguna propiedad o utilidad misteriosa que no he alcanzado a descubrir (a pesar de haber rastreado por todo Youtube)? Y todavía más, ¿qué país será el mayor fabricante de papel higiénico? Y todo esto me ha venido a la cabeza sin haber leído aún la noticia de que los científicos atómicos sitúan el reloj del apocalipsis a 85 segundos de la medianoche.
Tras haberme devanado los sesos de esta manera tan intensa en las redes, voy a desengrasar hablando con mi hija por guásap de Stefan Zweig y la Viena de entreguerras.

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