miércoles, 20 de enero de 2021

No recuerdo un invierno tan frío como este

No recuerdo un invierno tan frío como este, 

ya lo dijo Ángel González. 

En el alero del tejado, 

una lanza de hielo amenaza la coronilla de los muertos. 

Las aceras son de plástico bruñido 

y el viento abofetea la cara con láminas de metacrilato. 

No recuerdo un invierno tan frío como este, 

ya lo dijo Ángel González. 

No por el hielo, ni por el aire violento, 

tampoco por las aceras de mercurio, no. 

Las barbillas se han acabado, 

las bocas no muestran su luna de aventuras 

y los niños montan muñecos de nieve sin brazos ni sombreros. 

No recuerdo un invierno tan frío como este. 

Los bares son un pasado del que se habla con melancolía, 

las conversaciones se han convertido en monólogos de idiotas 

y el trabajo es una mala puta sin literatura ni caricias. 

No, no recuerdo un invierno tan frío como este, 

ya lo dijo Ángel González. 

Él había perdido a su amada, 

pero nunca pudo imaginar que en este invierno, 

en este, 

se pudieran añorar hasta los tragos del desamor.   

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